Reflexión del autor, Manuel Septien

Esta nube propuesta por las alumnas y los alumnos también resulta original respecto a los temas que normalmente se tratan en las sesiones de tutorías. Y es suficientemente expresivo el añadido de que la afectividad y la formación de relaciones “no se enseña en la aulas y se aprende en los patios” o en la calle, o en las discotecas o en las lonjas, añadimos nosotros. Hay que indicar que el alumnado en este tema no se refería a la necesidad de información sexual (que también, ver Nube9) sino de los dilemas que se les plantean desde el punto de vista de la afectividad y las relaciones interpersonales con los amigos y amigas.

La “educación sentimental” sería una asignatura pendiente sino fuera porque no tiene un contenido conceptual equiparable a otras asignaturas del currículo, pero en muchas ocasiones alumnos y alumnas envueltos en estas situaciones que tienen que ver con las relaciones afectivas muestran una vulnerabilidad y necesidad de consejo y orientación que no encuentran con la misma facilidad que los consejos contra el alcohol o la droga. Nada previene contra un desengaño amoroso que puede parecer el fin del mundo. Y que en algunos casos, desgraciados, lo es.
En la propuesta de estas chicas y chicos hay una demanda real de guía o de ayuda para saber desenvolverse en ese mundo de las relaciones amorosas, sobre todo en las relaciones primerizas.

Se hace evidente que las relaciones interpersonales tienen una importancia determinante en la etapa adolescente y afectan a los estados de ánimo de sus protagonistas de manera que pueden afectar no solo al rendimiento académico sino también a determinadas conductas que, vistas desde fuera, pueden parecer inexplicables.

Una parte muy importante del tiempo de las y los adolescentes transcurre adquiriendo conocimientos académicos y otra, imperceptible e incontrolada, pasa aprendiendo destrezas en las relaciones personales en las que la búsqueda de afectividad fuera de la familia y de una manera autónoma, se realiza de un modo espontáneo e intuitivo por medio de la prueba y error dando lugar a veces a resultados descorazonadores.

En Nubes de tiza leemos que a “Andrey le gustaba Elsa”, pero ésta salía con otro compañero de clase. A lo largo de la novela se comprueba que el tema de las relaciones personales, la cuadrilla, el primer amor, se superpone como preocupación a todas las demás e interfiere en la vida académica y en el estado de ánimo de los personajes pudiendo a llegar a crearle problemas a quienes no saben cómo encontrar solución
¿Quiénes pueden ayudar a estos jóvenes en el trance de decidir sobre sus relaciones personales? ¿Dónde se orienta en temas de afectividad y de control de las emociones? Desde luego, como dice el subtitulo de la Nube, si este aprendizaje se realiza en el centro escolar este es a partir de las experiencias de las propias compañeras y compañeros del que obtiene el adolescente de la experiencia que va extrayendo de las vivencias personales.
A la hora de buscar modelos en los que poder reflejar su situación se encuentran, casi sin querer, con espejismos y estereotipos que proporciona el cine (americano) o la televisión que resultan cercanos y paralelos por la franja de edad de los protagonistas, pero que pueden resultar falsos y engañosos teniendo en cuenta que se desenvuelven entre estereotipos de personajes de una sociedad diferente.
Otra fuente de información pueden ser determinadas novelas de adolescentes y las (cada vez más frecuentes) guías de autoayuda que tienen como virtud el estímulo a la lectura que pueden suscitar el reclamo de sus temas, pero suelen resultar inútiles y lejanos de los intereses reales y personales del posible (e improbable) lector.

Al final el recurso más usual es el más accesible y cercano y en la mayoría de los casos son los consejos del amigo o amiga íntimos, o en el ámbito familiar los consejos de alguna hermana o hermano mayor y que, se supone, que ha pasado por una experiencia similar.
En algunos casos, como ocurre en Nubes de tiza, se recurre a los orientadores o a las orientadoras y, quizás, al tutor o la tutora en casos puntuales de cercanía y confianza que se dan muy raramente. Y, efectivamente, aunque no se pida de una manera puntual sería un tema sobre el que habría que intentar hablar más y con más claridad. En el apartado de materiales hay sugerencias de películas y textos que pueden servir como pretexto para tratarlos.

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