Reflexión del Autor, Manuel Septien

La aparición en los últimos años de una serie de instrumentos que permiten una comunicación instantánea y global, lo que se denominan genéricamente las redes sociales, ha revolucionado las formas de comunicación y, al mismo tiempo, ha incorporado nuevas herramientas para el acoso entre los adolescentes.
Entre las características de estos nuevos elementos de comunicación está la generalización de su uso entre todos los grupos sociales, pero especialmente entre los jóvenes. La rapidez en su implantación junto a la continua renovación de sus avances tecnológicos ha provocado el que se haya producido un desfase en el dominio y en el uso de la red entre el mundo de los adultos y el de los adolescentes. Se podría hablar, si no fuera un diagnóstico tal vez precipitado y exagerado, de la existencia de una “brecha digital generacional”. Pero es un hecho incontestable es que los jóvenes intentan (y en la mayor parte de los casos consiguen) crear en las redes sociales ámbitos de comunicación exclusivos, a los que los adultos, padres y educadores, tienen difícil o ningún acceso.
No se puede negar que las redes sociales tienen aspectos positivos desde el punto de vista de la educación, en cuanto que facilitan el aprendizaje y el acceso al conocimiento. La introducción de las nuevas tecnologías han renovado y pueden a llegar a revolucionar muchos aspectos de los procesos de enseñanza─aprendizaje. Por otra parte posibilita un mejor seguimiento y, llegado el caso, un control por parte de los adultos de las compañías y de los lugares que frecuentan sus hijos, o chicos y chicas a su cargo.
Sin embargo, y a medida que se van añadiendo innovaciones y recursos técnicos a las redes sociales, el divorcio entre el mundo digital de los adolescentes y el de los adultos se va acrecentando y con ello, los nuevos adelantos, en lugar de favorecer las relaciones, las dificultan.

  1 comentario en “Reflexión del Autor, Manuel Septien

  1. 3 Marzo, 2015 at 2:59 pm

    Estoy de acuerdo con la reflexión de “Seti”, si bien creo que puede resultar un pelín negativa y pesimista. Claro que hay peligros, claro que corremos riesgos.. Pero desde el momento que por la mañana salimos a la calle corremos miles de riesgos sin necesidad de coger el móvil.
    La clave es el sentido común en el uso y el no demonizar la tecnología por el hecho de serlo o de desconocerla.
    Por supuesto que las adultas y adultos tenemos que conocer las nuevas plataformas, los nuevos lenguajes, los innovadores conceptos, pero creo que debemos ser más proactivas y no esperar a que me lo enseñen de manera formal. ¿Por qué no aprovechamos que las y los adolescentes ya las usan y manejan para que nos enseñen? ¿por qué no compartir tiempo retuiteando, haciendo selfies y comentando? La madurez nos da el sentido común que debe acompañar el uso de todos estos perfiles, que es el valor añadido que nosotras y nosotros aportaremos a esta generación “selfie”.

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