Reflexión del autor, J. Manuel Septien

“Se amortigua el conflicto generacional, pero aparecen nuevas brechas (cada vez más sutiles) que separan a padres e hijos. Unos y otros comparten cada vez durante más tiempo el mismo espacio (si tenemos en cuenta el retraso en la emancipación familiar, están condenados a vivir más tiempo con sus padres que con sus futuras familias). Ya no están obsesionados en marchar del espacio compartido (entre otras cosas, porque no se lo pueden permitir) y buscan espacios propios que puedan compensarles: la cultura de la noche, los viajes y la habitación propia.” (Carles Feixa, 2005: 15) ….y la lonja.

Las lonjas y locales juveniles como lugares de encuentro en el tiempo de ocio y expresión de autonomía personal entre las y los adolescentes es un fenómeno que, ha tenido un crecimiento considerable en los últimos años, especialmente en el País Vasco. Una característica cultural propia y muy extendida entre las personas jóvenes de esta comunidad, que no se puede obviar y que ayuda a explicar el fenómeno de las lonjas, es la institución social de la cuadrilla y, en una derivación particular, puede ir unido a otro fenómeno socialmente equiparable en algunos aspectos que es el fenómeno de las bandas juveniles (ver nube 8).

Como bien expresa el título estamos tratando de un tema que, evidentemente, se escapa al ámbito académico y escolar, pero que tiene un componente de aprendizaje y socialización que los vincula.
En la novela “Nubes de tiza”, vemos cómo problemas que afloran en el centro escolar tienen su raíz en desencuentros urdidos alrededor de alguna lonja o algún local de reunión donde los adolescentes prolongan sus encuentros más allá del horario escolar.

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