Reflexión del autor, Manuel Septien

El tema de la cuarta nube, “el mundo de los profesores y profesoras” raramente, por no decir nunca, se trata en las sesiones de tutoría. Es como si las personas educadoras tuviéramos un cierto pudor a hablar en nuestras clases de nosotros y nosotras mismas y de nuestros problemas, tal vez porque consideremos que hay que focalizar todos los esfuerzos en las necesidades que tiene el propio alumnado. Pensamos que no debemos emplear tiempo lectivo para hablar de nuestros asuntos con los alumnos y alumnas, y que nuestros empeños y dificultades sólo deberíamos tratarlos con los compañeros, con las compañeras o en los claustros. Pero creemos que sí que hay que hablar de las condiciones del profesorado como parte fundamental de los procesos de enseñanza aprendizaje.

En el caso de 12 nubes han sido los alumnos y alumnas que participan en el proyecto quienes han propuesto este tema con un planteamiento tan novedoso. Y la verdad es que raramente se pone el foco en el punto de vista del profesorado y en la forma en la que se desarrolla nuestra actividad educativa.

En las reuniones entre compañeros y compañeras muchos profesores y profesoras comentamos cómo cualquiera se siente facultado para opinar e incluso interferir en la forma de desarrollar nuestra labor, ignorando en muchos casos los aspectos administrativos, personales y laborales que los condicionan.

En muy pocas ocupaciones la labor de la figura profesional está tan observada como la del profesorado y al mismo tiempo tan mediatizada por la administración educativa, por una parte, o por la extracción del alumnado y el contexto en el que se desarrolla el proceso de enseñanza aprendizaje, por otra.

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