Categoría: Nube 9

¿Hablamos de eso? de sexo (lo que no se enseña, ¿pero se aprende?)

Material de apoyo PORFÍA

Porfía: Pilar Corcuera | Jamal Romu | Monkey |Rolo | La Omega

Referencia

Hablamos de eso

Dani estaba otra vez a su lado, pero no notaba ninguna atracción hacia él. Ni un mero escalofrío, como si estuviera tocando un cable eléctrico desconectado. Y sentía, medio inconsciente, que la mano de Dani le recorría el cuerpo, sin haberse tomado la molestia de acariciarle la cara o de darle un beso cariñoso en la mejilla, y que bajaba hacia los muslos y que le metía la mano por la entrepierna. Y que le tocaba, eso sí con suavidad, la zona del sexo como si fuera a poner a prueba si se resistía, o bien, se le ofrecía loca de placer.

Le invadía un leve sopor que le hacía mirar todo como si en realidad aquello no le estuviera sucediendo a ella, sino a la sombra de otra persona que estuviera a su lado. Y se imaginaba que estaba viendo todo desde fuera y le producía una inmensa curiosidad saber cuál iba a ser el siguiente paso. Aunque también se lo imaginaba.

Dani le fue soltando todos los botones de la camisa hasta dejar el sujetador a la vista. El paso siguiente fue acariciar los pechos con más delicadeza, con suavidad, como si temiera que Elsa fuera a salir de su estado de sopor, si él la tocaba demasiado. Elsa soltó un suspiro con un significado indefinido y se arrellanó en el sofá. Entonces, con los ojos entrecerrados, comprobó que Dani se levantaba y daba a algún botón de los aparatos que tenía entre las estanterías. En ese momento en que se encendió una lucecita roja enfrente de Elsa, se iluminó otra en su cerebro que le dio luz sobre lo que estaba pasando. O sobre lo que Dani estaba intentado hacer: había puesto en marcha la cámara para grabarla.

Reflexión de las jóvenes

A veces confundimos sexo con sexualidad ¿es lo mismo? Necesitaríamos que alguien nos lo aclarara.
Estamos muy influidas por nuestra educación, familia, religión y cultura, no nos lo tomamos todas por igual. Son respetables las creencias de todo el mundo pero creemos que en este tema muchas veces estamos condicionadas por el hecho de ser mujeres.
Nos da coraje ver como nuestra cultura y nuestra religión nos trata de modo diferente por el hecho de ser mujeres u hombres, es mucho mas tolerante y permisivo con los hombres que con nosotras.
El sexo no es malo pero tenemos demasiadas influencias y presiones sociales.
El sexo es un concepto tan amplio que no todas sentimos igual, ni tenemos las mismas necesidades, ya si hablamos de chicas adolescentes y de chicos adolescentes, creemos que no tenemos nada que ver.

Reflexión del autor, Manuel Septien

El título de la nube9 es suficientemente explícito como dar para pistas sobre el enfoque que va a tener en contenido de este tema. Desde el principio las alumnas y alumnos que lo han propuesto muestran la necesidad de una formación sexual por parte del sistema educativo y manifiestan su preocupación porque no se enseña bien en el aula enseña bien se aprende mal con las compañeras y los compañeros.
Según las quejas de responsables de educación sexual “Hay mucha información y muy poca formación”. “La educación sexual no se encuentra dentro del curriculum escolar “, denuncia Raquel Hurtado, sexóloga y psicóloga de la Federación de Planificación Familiar Estatal (FPFE).
¿Qué educación sexual se está dando en el colegio a niños, niñas y jóvenes? Oficialmente, ninguna. Dicen los educadores que “transversalmente” se tocan nociones de afectividad y sexología en las asignaturas de Conocimiento del Medio en la etapa Primaria, y en Educación para la Ciudadanía, Ciencias Naturales y Biología en Secundaria.
La etapa de Educación Primaria establece para el área de ‘Conocimiento del medio natural social y cultural’ algunos conceptos como las partes del cuerpo (características, partes, aceptación de las diferencias posibilidades y limitaciones, morfología externa del cuerpo y los cambios vitales) en los dos primeros ciclos, y la reproducción en el tercero. Por otro lado, en la época de secundaria (ESO) se incluye en el tercer curso, y en la materia de Biología y Geología, los siguientes contenidos: la reproducción humana y el ciclo menstrual.
Por tanto, ¿qué educación sexual se está dando en los centros educativos? Lo que se hace es que cada centro interesado en el tema llama a instituciones o entidades para que vayan a dar un curso o pequeñas charlas de formación.

Reflexión del experto, Asexoria

Parece inevitable, siempre que hablamos de la erótica de las personas jóvenes, no caer en el discurso de los riesgos y peligros que entraña el mantener relaciones sexuales compartidas. Nos preocupamos, casi exclusivamente, de que las relaciones eróticas de los jóvenes sean seguras y es ahí precisamente donde ponemos todos nuestros esfuerzos, olvidándonos de la dimensión lúdica y placentera que tiene que tener cualquier encuentro erótico. La única preocupación de educadores/as, padres, madres y me atrevería a decir que incluso de gobernantes, es que los y las jóvenes usen un condón. Y la cantidad de dinero público que se destina a ello avala esta idea. De nuevo lo urgente hace que no nos preocupemos de lo importante.

¿Cuál es el modelo erótico de las personas jóvenes?, ¿cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrentan a la hora de tener sus relaciones sexuales?

Lo primero que debiéramos tener en cuenta es que nuestra sociedad es tremendamente coitocentrista. El coito (la penetración del pene en la vagina) se nos presenta como el fin último de todo encuentro erótico. De este modo oímos hablar de “relaciones completas” en función de si ha habido coito o no. Es la práctica mejor valorada, incluso por aquellas personas que nunca han mantenido este tipo de relaciones. Lo cual es sorprendente, sobre todo si tenemos en cuenta que alrededor del 70% de las mujeres no tienen un orgasmo con la simple estimulación del pene en la vagina. Estamos ante una práctica que garantiza el placer masculino, pero no garantiza el placer femenino. Eso por no hablar de los “preliminares”, etiqueta que ponemos a todas las prácticas eróticas distintas del coito, relegándolas a una segunda categoría, una especie de teloneros cuya función es la de calentar el público y prepararlo para el “plato fuerte”: una relación de coito.