Categoría: Nube 11

Nos hacemos pira?. Expulsiones y sanciones. ¿Se puede intervenir en la organización escolar? Aprender a ser responsables

Pensamientos heridos Material de Apoyo

Pensamientos heridos: Mario Boss & El Artista

Referencia

Expulsados

Expulsados

— No se puede expulsar a esos alumnos del centro.

Fue lo primero que me dijo Areta, con tono de ordeno y mando, en cuanto descolgué el teléfono. Decididamente el inspector parecía enfadado.

¿Que no se podía expulsar a Daniel Briñas y a Carmelo Miranda del instituto después de lo que habían hecho?¿Que no se les podía expulsar, ni por unos días, después de que les habíamos impuesto el castigo más leve? Me preguntaba como un eco a mí mismo. Podría ser que no hubiera entendido bien o que Areta no estuviera bien enterado de lo sucedido. ¿Tendrían razón el resto de profesores del Consejo, con Fito a la cabeza, de que no se podía expulsar así como así a aquellos alumnos del centro? ¿Éramos después de todo unos ingenuos o éramos demasiado rigurosos e intentábamos aplicar unos castigos desproporcionados?

— No te entiendo, ¿qué quieres decir?

Reflexión de las jóvenes

Cuando se sanciona a un alumno generalmente no se hace con la intención de provocar que te expulsen. Los malos comportamientos son para hacerte “el chulito”, por no quedar a menos con los demás. Cuanto estás fuera te das cuenta de que los demás que se han reído contigo se quedan aprovechando el tiempo en la clase y tú eres la única que has perdido. Pero vuelves a entrar y vuelves a repetir lo mismo, entras en una rutina de expulsiones y sanciones de la que es difícil salir.

A veces los profesores te amenazan con expulsarte, te hacen chantaje y cogen manía a algunos alumnos. Cualquier cosa que haces es motivo de expulsión e incluso provoca la expulsión del alumno.

También hay profesores y profesoras que aguantan demasiado, cuando te paras a pensar las cosas que hacemos o cómo contestamos, tienen mucho que aguantarnos. Generalmente lo hacemos con los profesores o profesoras que sabemos que podemos hacerlo, los que más aguantan. Si nuestras familias supieran cómo nos portamos en clase se sentirían avergonzados de nosotras, no nos lo permitirían.

Si nos lo pensaríamos dos veces no haríamos lo que hacemos, contestamos fatal a los profesores.

“Me avergüenza mi comportamiento en clase, me doy cuenta cuando veo como otros y otras hacen lo mismo que yo”

Reflexión del autor, J. Manuel Septien

El título de esta nube tiene un doble enunciado que contrapone, por una parte, la decisión de faltar a clase injustificadamente y, por otra, las consecuencias (expulsiones y sanciones) que suponen este tipo de conductas. El enunciado implica también una preocupación sobre el modo en que se gestiona la convivencia o, dicho de otro modo la disciplina, en los centros escolares, entendida como las sanciones previstas por los reglamentos de régimen interno para las faltas injustificadas a clase.

Siendo el derecho a la educación uno de los pilares básicos del sistema educativo, las Administraciones públicas deben velar por el cumplimiento de la escolaridad obligatoria y promover para ello las condiciones para que dicha asistencia se produzca en las mejores condiciones posibles así como el control de que esta asistencia se produce de manera efectiva.
De todos es conocido el ritual del paso de lista por parte del profesorado para llevar este control que permanece en nuestras memorias como uno de los recuerdos más indelebles de los tiempos de la escuela o instituto.

Reflexión de la experta, Amaia Septien

El término absentismo se emplea en educación para referirse a las ausencias frecuentes e injustificadas a clase del alumnado. Cuando el absentismo no se produce por causa ajenas a la persona alumna debe ser considerado como una respuesta de rechazo por parte de esta hacia el sistema escolar y adopta varias manifestaciones y grados: en algunos casos, son ausencias a clase que deben ser contempladas más como una especie de travesura infantil que como un problema como tal; en otras, son ausencias mucho más preocupantes y van desde el absentismo pasivo del alumno o alumna desenganchada de las explicaciones y actividades normales de las clases, a las faltas de puntualidad, la inasistencia a clase de forma especial a las que tienen lugar en ambos extremos horarios, las ausencias intermitentes a unas clases o asignaturas, el abandono esporádico del Centro a determinadas horas…, y así hasta llegar al abandono definitivo de la asistencia a clase. Todas ellas son, a la vez, signos de alarma y manifestaciones del fenómeno del absentismo.

El término absentismo escolar, considerado como un hecho general en lugar de individual, cambia el sentido del fenómeno de las ausencias reiteradas a clase y pasa a ser percibido como un problema que se sale de la esfera de lo puramente escolar para convertirse en un asunto que afecta a la comunidad entera pasando a ser un problema social.