Reflexión de la experta, Amaia Septien

El término absentismo se emplea en educación para referirse a las ausencias frecuentes e injustificadas a clase del alumnado. Cuando el absentismo no se produce por causa ajenas a la persona alumna debe ser considerado como una respuesta de rechazo por parte de esta hacia el sistema escolar y adopta varias manifestaciones y grados: en algunos casos, son ausencias a clase que deben ser contempladas más como una especie de travesura infantil que como un problema como tal; en otras, son ausencias mucho más preocupantes y van desde el absentismo pasivo del alumno o alumna desenganchada de las explicaciones y actividades normales de las clases, a las faltas de puntualidad, la inasistencia a clase de forma especial a las que tienen lugar en ambos extremos horarios, las ausencias intermitentes a unas clases o asignaturas, el abandono esporádico del Centro a determinadas horas…, y así hasta llegar al abandono definitivo de la asistencia a clase. Todas ellas son, a la vez, signos de alarma y manifestaciones del fenómeno del absentismo.

El término absentismo escolar, considerado como un hecho general en lugar de individual, cambia el sentido del fenómeno de las ausencias reiteradas a clase y pasa a ser percibido como un problema que se sale de la esfera de lo puramente escolar para convertirse en un asunto que afecta a la comunidad entera pasando a ser un problema social.

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